miércoles, 2 de julio de 2014

Educación y Políticas Públicas, una alineación imprescindible para la transformación del sistema educativo



Educación y Políticas Públicas, una alineación imprescindible para la transformación del sistema educativo
Competitividad Ejecutiva, Volumen 9, Número 53
Por: Eysel Adolfo Chong Guardia
El autor es consultor y Catedrático Universitario
Febrero 08, 2014
 “No es moderno aquello que es reciente y novedoso, o hacemos que lo parezca, sino lo que perdura y transforma la vida y la realidad. No se cambia al mundo sin tener en cuenta cómo es, quiénes están en él y cómo viven”
J. Gimeno Sacristán
¿Los cambios en el sistema educativo son importantes o urgentes?
Entre los panameños hemos hablado por décadas de la importante y urgente necesidad de hacer cambios radicales en el modelo educativo predominante y desarrollar estrategias y procesos de alineación para que se concreten acciones que pongan en la agenda de la Política Pública el tema de la educación. A este país le favorecen muchos factores competitivos con los cuales se ha logrado escalar 19 posiciones en el índice de Competitividad Global (ICG) en los últimos 6 años, sin embargo, otros factores, entre ellos la educación, siguen estando entre los menos ventajosos. En la carrera de ser un país de primer mundo se ha dejado el tema educativo a la suerte de las interpretaciones de lo que es realmente importante y lo que es urgente. 
Los sistemas educativos están evolucionando hacia nuevos modelos que parten de la identificación del propósito considerado más importante dentro de las exigencias de la denominada sociedad del conocimiento. El modelo debe ser integrado y sistémico y considerar como exigencias la identificación de las necesidades del contexto socio-económico, las normativas y políticas que regulan a las instituciones educativas, además del desarrollo científico y tecnológico. Una exigencia te lleva a la otra, y no plantearlas como un sistema integrado da como resultado la desactualización o desarticulación entre el mundo del trabajo y las necesidades sociales con el mundo educativo. 
Quizás sea un buen momento para hacer valer la frase “hoy es mañana, la escuela del futuro comienza en el presente”. No se trata de hacer “borrón y cuenta nueva” con lo ya avanzado sobre el rediseño del modelo educativo. Hay que valorar  lo avanzado y replantear con firmeza, bajo los nuevos enfoques del diseño curricular por competencia, lo que se tenga que replantear. Partir de la mirada crítica y con ello pensar cuáles pueden ser las ataduras que impiden que los aprendizajes de esos avances sean capitalizados en nuevos conocimientos para los cambios que efectivamente se requieren.

¿Cuál puede ser un conocimiento socialmente válido?
Pese al eterno problema del sistema educativo por la cobertura y la calidad, hoy la realidad apunta a que no se trata solo de extender la educación y mejorarla. Se trata de repensar el modelo sobre la base de la redefinición de los tres pilares del triángulo didáctico del sistema educativo: 1. ¿Qué se entiende por sujeto de aprendizaje y cómo se define al alumno? 2. ¿Cómo se entiende la enseñanza y cómo se define al  maestro y su rol? 3. ¿Qué se entiende por “conocimiento válido” para comunicar, procesar y difundir el conocimiento y considerar el aprender a emprender? Si bien, han surgido grandes avances en cuanto a la pedagogía y la didáctica en términos de enseñanza (pilares 1 y 2), es poco lo que se ha avanzado en cuanto a lo que la sociedad define como “conocimiento válido”. En este sentido se discute, en el campo de la teoría de  currículo, sobre actualizaciones de enfoque y contenidos disciplinares.  Hoy el alumno deja de ser considerado objeto de la enseñanza  y se redefine como el sujeto de aprendizaje y la enseñanza como un proceso de organización de las experiencias de aprendizaje. De lo que se trata es que el sistema educativo sea visto y valorado como un dispositivo social para la distribución del conocimiento “socialmente válido”.
La crisis de los sistemas educativos no es solo en Panamá, es la misma crisis en muchas partes del mundo y tiene mucho que ver con los pilares del triángulo didáctico como se ha explicado antes, ¿Qué enseñar? y luego ¿Cómo enseñar? Albert Einstein ha dejado una frase muy válida a nuestros tiempos, “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.  El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo”
Los cambios que la educación requiere son más que estructurales y estos se han debido enfrentar  con anterioridad. Hoy el País está a la espera de lo que se considere “El Gran Pacto por la Educación” de Calidad para el alcance de  niveles de competitividad y desarrollo inclusivo.  Este Gran Pacto Educativo debería permitir un avance con resultados visibles en el sistema educativo oficial (público y particular) en los grandes ejes del sistema: pre-escolar, básico, media, técnico-profesional y superior.
Las líneas de discusión deben focalizar una ruta estratégica clara para cada eje en base a los siguientes resultados:
  1. Que la educación sea inclusiva y sea considerada “un pilar del desarrollo inclusivo”.
  2. Que la educación cumpla con el principio de universalización con calidad y pertinencia.
  3. Que el direccionamiento estratégico (visión o propósito central) de la educación sea compartido y oriente el diseño de un programa curricular del siglo XXI
  4. Que se fomente la profesionalización y dignifique la carrera docente de excelencia
  5. Que se diseñen y se cumpla con estándares de calidad en términos de horario y calendario escolar y de un sistema de evaluación permanente de todos los actores del sistema
En síntesis, La  “revolución” educativa que se tiene pendiente en el presente debe ser para generar la escuela del futuro. El re-direccionamiento de los aspectos pendientes del sistema educativo debe responder a múltiples exigencias del siglo XXI y estar enfocado en lograr una transformación productiva para la competitividad, basada en una Política de desarrollo inclusiva para reducir la desigualdad.  Ahora más que nunca se necesita consenso para el fortalecimiento de capacidades estratégicas en materia de prospectiva y su uso en el quehacer de la Política Pública. Poner en evidencia la prioridad y propósito de dichos cambios con la suficiente profundidad y perspectiva de largo plazo y lograr los acuerdos y estrategias puntuales con las cuales trazar un mapa de metas e indicadores de corto, mediano y largo plazo. Los panameños merecemos una educación equilibrada y enfocada en las competencias.